Y esto no es debido a la maldad del demonio; éste lleva tanto tiempo viviendo en la Tierra que ha aprendido a sentir como sus habitantes, a regocijarse ante sus triunfos y a llorar sus pérdidas. En cambio, el ángel vive en el cielo y solo conoce nubes, cantos de querubín y laureles… Es superior (o al menos, se cree superior) al hombre, y como tal, no puede poseer ni experimentar algo tan banal como una emoción humana: un ángel no conoce el amor, pues le tiene miedo. Nada bueno viene cuando un demonio se enamora de un ángel, pues no importa que tan humano se vuelva el ser infernal, el ángel no puede concebir el cambio, no puede creer que algo, antaño maligno, pudiera reformarse; ¡¡¿¿tan cuadrados pueden ser los ángeles??!! El ángel, así, se convierte en el juez más cruel e intransigente, ante un demonio que cambiaría todo el fuego y el poder del universo, por poder darle solo una flor….. Entonces… ¿Quién es el demonio ahora? Negras son sus alas Y con su furia ciega des...